La entrada de los policÃas sorprende a Athena (Que se pronuncia azina con la z suavecita) conversando con una de las muchachas de la barra. Si bien no son amigas, la joven conoce muy bien el movimiento del lugar, y a los aventureros que lo frecuentan. Como husmeante, Athena sabe que la información, aunque al principio parezca inútil, puede convertirse en una buena moneda de cambio.
Athena decide escuchar atentamente la conversación, si es que la la hay, entre los policÃas, y pretsr atención a sus reacciones, asà que se queda quietecita en su lugar, y mientras comprueba si la radio funciona y se diposne a escuchar y observar todo lo que suceda a su alrededor, pide otro trago.




